El ser humano está en constante reflexión sobre lo que fue, lo que es y lo que será como sociedad, sus costumbres y los avances que este genera, permiten el surgimiento de nuevas prácticas que se transforma a una velocidad muchas veces imperceptibles, pero que sin duda alguna resulta teniendo una afectación directa a nuestra forma de vida. En la actualidad, nos enfrentamos a los entornos digitales, que son espacios virtuales creados para la propagación de la información y desinformación de forma instantánea, esto, ha permitido que lo que antes se creía imposible fuera posible, la conexión en tiempo real del mundo. Frente a esta realidad la literatura como una de las grandes expresiones humanas no puede ser indiferente porque la cultura y los desarrollos que de ella se generen resultan afectando directamente las propuestas estéticas que desde las expresiones artísticas surgen de lo más humano de la sociedad.
Por lo anterior, hablar de literatura siempre es hablar de sociedad y de la realidad donde se encuentra inmersa, por ello, en la actualidad pensar la literatura exige hablar de la relación entre elementos digitales y las nuevas formas narrativas (Estéticas) , entendiendo que el lector pasa a jugar un papel sumamente importante porque decide el cómo leer y las rutas de transformación del sentido que permite la conectividad a distintos elementos que proporciona la red. Es así, que frente a esta realidad me surge el siguiente interrogante ¿Cómo influye al nuevo lector la era digital? Antes de realizar un acercamiento a este cuestionamiento considero de vital importancia entender que : “La verdad es que las obras maestras de la novela contemporánea dicen mucho más sobre el hombre y sobre la naturaleza que algunas graves obras de filosofía, historia y crítica”.Émile Zola (citado por Campuzano, 2017)
Desde esta linea de pensamiento sugerida por Zola se entiende que literatura tiene la posibilidad, como ningún otro campo del saber, de entender al ser humano en todos los aspectos que lo componen. Por ello, al hablar de un elemento que transforma las concepciones de realidad de los individuos es imposible no pensarla desde una perspectiva literaria que permita entablar un diálogo real entre lo humano, la creación y los elementos transmedia para visualizar el mundo de los nuevos lectores en los no lugares que se construyen en en relación con lo real y lo virtual donde “depositando nuestra memoria, nuestras experiencias cotidianas, nuestras emociones y nuestra imagen” (Carr, 2011, p. 238).
En la virtualidad cada uno va dejando una huella, un espacio propio que converge con la riqueza del compartir con el otro, es así, que la lectura se debe asumir como un proceso dinámico, cambiante y motivado por la pregunta. La virtualidad más allá de limitar los procesos de lectura como en muchos de los casos se cree, permite la apropiación de los “no lugares” en ellos existe la libertad, el placer estético, la creatividad y la transformación de las prácticas que han castrado los proceso de lectura y escritura durante mucho tiempo.
Ahora bien, esta nueva forma de lectura tiene una nuevas exigencias en la creación y divulgación de las propuestas literarias, puesto que, nos enfrentamos a la rapidez, a lo instantáneo, al momento y a la posibilidad de manejar con un clic si queremos o no continuar con la lectura, por ello, aquellos que deciden construir nuevas propuestas narrativas desde lo digital deben pensarse en un nuevo tipo de lector capaz de comprender múltiples campos de significación de manera simultanea. De este modo, el escritor debe ser a su vez un lector inmediato para así renunciar a la escritura como eje central de la propuesta estética- poética y diversificar su creación con los distintos elementos que ofrece esta era digital. Tal como lo indica Morales Sánchez (2018)
La literatura digital ofrece al lector un conjunto de textos en los que la palabra, la lettera –base de la propia etimología del término– amplía sus horizontes hacia otros códigos visuales y sonoros, permitiendo una experimentación no ligada únicamente a la construcción de un lenguaje especifico, sino, también técnica, ligada al soware, al código máquina.(p.10)
Ahora usted lector, le sedo mi texto para que continúe con su construcción, para ello le sugiero la siguiente pregunta ¿ Cómo pensar la literatura desde la inmersión tecnológica de nuestra sociedad?.
En la era digital el autor se dispersa en otros autores.
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