En tiempos difíciles donde nada parece tener solución es importante preguntarse el papel de la literatura en la construcción de un sentido crítico de la realidad. Por ello, en un contexto tan desalmado como el colombiano surgen innumerables propuestas estéticas que dan razón de una sociedad que merece ser cuestionada desde la palabra. Tal como lo sugiere Álvaro Pineda Botero cuando se refiere a la tristeza y desolación de los pueblos como detonante creativo para el surgimiento de grandes obras literarias. “Los pueblos felices no producen novelas. La novela surge y brilla cuando las gentes pasan por épocas difíciles” (citado por Castaño, 2008,p.98). La literatura surge de la intranquilidad y las tragedias del ser humano: no podríamos conocer grandes obras literarias sin tragedias que causaron gran dolor y sufrimiento en nosotros. De los hechos dolorosos surge la respuesta de la belleza de la palabra a través de la ficción de la literatura. Por lo anterior, me permito invitarlos a leer el siguiente cuento " Sin nombres, sin rostros ni rastros" del escritor Jorge Eliécer Pardo muy pertinente para la coyuntura que vive el país.
Querido lector, si lo desea puede dejar en los comentarios sugerencias de novelas , cuentos o poemas que aborden la realidad colombiana, esto, con el fin de conocer las distintas propuestas estéticas que se desarrollan en nuestro país.
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