viernes, 18 de junio de 2021

LA VOZ POÉTICA DE LA MUERTE EN LA LITERATURA LATINOAMERICANA

 “y habló de la muerte, y se repitió una y otra vez y siempre regresaba a la muerte, como si le dijera al rey de los putos de la colonia Guerrero que sobre el tema de la muerte no tenía ninguna competencia, y en ese momento yo pensé: está haciendo literatura” (Bolaño, 1999, pág. 31)



     El mito de José Guadalupe Posada


Latinoamérica vive entre sus lamentos y en el olvido momentáneo de sus malestares; aquel dolor que lo atormenta se logra  calmar con el analgésico de la esperanza. América latina es un continente  construido desde la muerte; sin embargo, sus habitantes   parecen  no saberlo  o se acostumbraron a olvidarlo. Un muerto más se susurra después de escuchar la noticia  en la televisión, donde las masacres valen tanto como la  importancia de su espectáculo ¿qué tan perdida está la sociedad que ni sus muertos valen o se convierte en un dolor selectivo?,  la respuesta al interrogante tal vez se encuentra en la  literatura latinoamericana  pues es la muerte misma   la que  ha ayudado a escribirla.


En palabras de (Villaurrutia, 1953)  la muerte es la fuerza impulsadora de la creación, ella quién en su estado original  destruye y finaliza bastante profunda esta  analogía, si se  presenta una parca piadosa capaz de  demostrar piedad, manifestando un sentido completo de humanidad en la medida que interviene en el proceso creador del escritor.

“Y me pregunto ahora,/si nadie entró en la pieza contigua,/¿quién cerró cautelosamente la puerta?/¿Qué misteriosa fuerza de gravedad /hizo caer la hoja de papel que estaba en la mesa?/¿Por qué se instala aquí, de pronto, y sin que yo la invite,/la voz de una mujer que habla en la calle? Y al oprimir la pluma,/algo como la sangre late y circula en ella,/y siento que las letras desiguales que escribo ahora,/más pequeñas, más trémulas, más débiles,/ya no son de mi mano solamente”


 Quién mejor que la muerte  para descender  con suerte  de espíritu santo  para iluminar  al escritor  en la búsqueda de una  propuesta estética para recordarnos el papel de la muerte en nuestra sociedad, esa misma muerte que se instaló aquí sin que nadie la invitara, esa misma que obliga  la  bienvenida a este mundo de la palabra donde puede ser más humana .

Ahora bien, si se crea la imagen poética de una muerte creadora a la que se  le regresa su condición femenina de dadora de vida y símbolo perfecto de belleza, esa misma que alimenta la riqueza erótica de la vida, cuestionando asuntos de la inevitable deshumanización de la muerte al  convertirse  en una rutina. Es ahí donde la literatura interviene recordándonos la imposibilidad de  permitir el efecto de las aguas turbulentas en el  lavado de todos nuestros muertos  llevándolos con su fuerza a los lugares más recónditos  de nuestra  conciencia colectiva. 

Para sacar del olvido a la muerte tenemos su belleza y para esa belleza tenemos la literatura, como lo advierte  Arévalo,  “El erotismo tiene relación directa con la vida y es el creador de todas las artes en especial de la literatura, el erotismos es relacionado con la belleza”.  Es interesante  esa paradoja donde   una sociedad marcada por la muerte  sea ella misma la quien la inspira; creación y muerte dos conceptos distintos pero inseparables, pues no se puede hablar de vida sin hablar de muerte y de muerte sin hablar de vida, son en sí dos realidades que se necesitan entre ellas para existir; y es esa acción ilógica la gestante de una acción de rebeldía que transgrede la realidad mediante  el tratamiento erótico de algo tan traumático como  la muerte, para así,  desnudarla y encontrarla más humana capaz de hacer fuertes cuestionamientos  sobre la alteración en estas tierras del proceso de selección que le compete . 

Aunque, el olvido de nuestra historia sea una “amnesia  colectiva”  una enfermedad que carcome nuestra humanidad y nos hace ser fríos frente a sucesos que escandalizarían  a cualquier ser, no podemos renunciar a nuestro sentir.  Es imposible  concebir al ser humano como una máquina fría carente de sentimientos, deseos y un  profundo interés en  desenmascarar aquello  a lo que no se le ha permitido conocer, la literatura latinoamericana es y será en gran medida una suerte de reescritura del pasado, pues son los  que ostentan el poder los que han escrito las páginas más sangrientas de nuestra nación. 

Desde los versos  de   (Villaurrutia, 1953) “En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen”   se puede  develar la denuncia sobre lo que debe ser la nueva narrativa  de América latina una expresión literaria que reconstruya lo que los lugares comunes callan, un silencio  gestado por la muerte que le urge ser descifrado, en correspondencia a lo mencionado por (Kovaldoff, 2003, pág. 29)  “el silencio como enmascaramiento envoltorio en última instancia desechable de un significado posible. No estamos con él ante lo silencioso sino ante lo silenciado” Lo oculto en el lenguaje  puede liberar lo recóndito en la historia.


El ocultamiento del lenguaje corresponde desde la narrativa Latinoamérica a  lo posibilidad de nutrir los relatos de silencios, pero no limitado a la imposibilidad de decir algo, sino caso contrario a denunciarlo sin  hacer un mención directa desde el uso del lenguaje, se trata entonces de “ un silencio que el poema contribuye a preservar  como presencia. Es el silencio que sin duda lo nutre y que, a la vez él mismo alienta y promueve” (Kovaldoff, 2003, pág. 29)  aunque en una gran cantidad de obras poéticas omiten la denuncia puntual si da pistas que encierran el universo de compresión de lo que se habla, pero que a su vez permite la resignificación  de las múltiples interpretaciones de quien lo lea.  


Para Latinoamérica una región impregnada de muerte como se menciona anteriormente, no le queda otro camino que reconfortarse en el cuestionamiento del pasado para aceptarse y mediante un proceso de catarsis pensarse como un continente con un futuro por construir, al sanar el alma de este nuevo mundo de los recuerdos que atormentan la reconstrucción de una nueva historia que repele cualquier intento de justificar la muerte por un proyecto de nación que empaña los libros de grandes hazañas para ocultar la sangre derramada sin justificación alguna; es así, que existe una gran responsabilidad de la literatura en el devenir de la región; en la medida que sus expresiones artísticas deben sobreponerse al espíritu de muerte y aportar a la creación de un  proyecto de sociedad .


Luego de hacer algunas consideraciones respecto a la narrativa  Latinoamérica  se centrará el análisis en la reflexión de la novela  Amuleto de Roberto Bolaños en relación con la presencia de la muerte como eje conductor de la trama. 


La muerte en Latinoamérica ha perdido toda la autoridad sobre las vidas, pues su puesto ha sido usurpado por agentes distintos quienes se creen poseedores del derecho de forzar tan noble acto como el de morir; un proceso natural afectado por la interminables olas de violencia   ha obligado a la muerte a esperar  que alguien más haga su trabajo y así poder actuar, una muerte a punto de perder su empleo pues las muertes causadas superan en números a las muertes que deberían ser; una muerte que se aterra de ver a otras muertes, en su condición frágil se espanta al ver su propia sombra.  Como se evidencia en el siguiente fragmento (Bolaño, 1999) 

 “Arturito dijo que se había preocupado por mí en aquel tugurio de La Villa (ergo fue en La Villa), y entonces yo le pregunté por qué y él dijo que porque había visto, él también, angelito mío, la sombra que iba tras mi sombra, y yo muy suelta de cuerpo lo miré, me llevé una mano a la boca y le dije: era la sombra de la muerte” (p 23)

 La acción de llevar la mano a la boca permite un resignificación al ocultamiento del rostro,¿ por qué ocultar la cara? No será una  supresión de  la imagen del rosto intencionada para decir que no  reconoce lo que ve  y es la presencia de una muerte desfigurada por el peso de los hechos históricos causados de forma cruel y salvaje en esta región  lo que genera la sorpresa;  la muerte no puede ser muerte si ni ella misma se puede mirar a un espejo por temor a no encontrarse como lo sugiere en algún acápite de su libro  Bolaño. 


Cabe retomar la aseveración  de la importancia de la muerte en la construcción de Latinoamérica, pues el mismo (Bolaño, 1999) lo afirma cuando dice  “ la muerte es el báculo de Latinoamérica y Latinoamérica no puede caminar sin su báculo”   el báculo como instrumento de apoyo para caminar se relaciona de forma  directa con el funcionamiento interno de Sur América donde la muerte es esencial para la vida , la organización social, la injusticia y hasta para la literatura, la muerte que crea y destruye, tan lógica e ilógica a la vez , esa es la muerte  latina algo extraña y difícil de controlar, pero a su vez, define lo que somos. 

 

Desde la narrativa de amuleto  se pretende gestar una relación de la muerte con los libros y en especial con los libros de literatura y no es solo desde Bolaño  se hace referencia directa a esa posible relación desde los siguientes versos de  (Villaurrutia, 1953) 

Si la muerte hubiera venido aquí, conmigo, a New Haven, escondida en un hueco de mi ropa en la maleta, en el bolsillo de uno de mis trajes, entre las páginas de un libro como la señal que ya no me recuerda nada.” 

 A qué se debe esa relación, se podría decir que la muerte intranquiliza y los libros en especial los de literatura ponen en vilo todo lo que está establecido, entonces al unirse crean grietas necesarias para una reorganización del mundo. Dos armas iguales de poderosas con capacidades inimaginables tanto  para fundar  o devastar una sociedad.


Se podría seguir buscando múltiples relaciones  entre la literatura latinoamericana con la muerte, pero se llegaría a un mismo punto, la literatura necesita de la muerte  tanto como la muerte de la vida, es una tridente necesario para el surgimiento de la belleza más profunda  y diciente de la humanidad, para placer de muchos lectores   se encuentra en belleza de la palabra expresada en la poesía.  



Bibliografía

Bolaño, R. (1999). Amuleto. Barcelona: Anagrama.

Kovaldoff, S. (2003). El silencio primordial . Argentina : Emecé editores.

Villaurrutia, X. (1953). Nostalgia de la muerte . México : Letras Mexicanas .



POR: Pedro Yohandris Giraldo Sánchez 







Recomendación literaria

 En tiempos difíciles donde nada parece tener solución es importante preguntarse el papel de la literatura en  la construcción de un sentido crítico de la realidad. Por ello, en un contexto tan desalmado como el colombiano surgen innumerables propuestas estéticas que dan razón de una  sociedad que merece ser cuestionada desde la palabra. Tal como lo sugiere Álvaro Pineda Botero  cuando se refiere a  la tristeza y desolación de los pueblos como detonante creativo para el surgimiento de grandes obras literarias.  “Los pueblos felices no producen novelas. La novela surge y brilla cuando las gentes pasan por épocas difíciles” (citado por Castaño, 2008,p.98). La literatura surge de la intranquilidad y las tragedias del ser humano: no podríamos conocer grandes obras literarias sin tragedias que causaron gran dolor y sufrimiento en nosotros. De los hechos dolorosos surge la respuesta de la belleza de la palabra a través de la ficción de la literatura.  Por lo anterior, me permito invitarlos a leer el siguiente cuento " Sin nombres, sin rostros ni rastros" del escritor  Jorge Eliécer Pardo muy pertinente para la coyuntura que vive el país. 

Querido lector, si lo desea puede dejar en los comentarios sugerencias de novelas , cuentos o poemas que aborden la realidad colombiana, esto, con el fin de conocer las distintas propuestas estéticas que se desarrollan en nuestro país. 


LEER EN LA ERA DIGITAL

                                LEER EN LA ERA DIGITAL

 

El ser humano está en constante reflexión sobre lo que fue, lo que es y lo que será como sociedad, sus costumbres y los avances que este genera, permiten el surgimiento de nuevas prácticas que se transforma a una velocidad muchas veces imperceptibles, pero que sin duda alguna resulta teniendo una afectación directa a nuestra forma de vida.   En la actualidad, nos enfrentamos a los entornos digitales, que son espacios virtuales creados para la propagación de la información y desinformación  de forma instantánea, esto, ha permitido que lo que antes se creía imposible fuera posible, la conexión en tiempo real del mundo. Frente a esta realidad  la  literatura como una de las grandes expresiones humanas no puede ser indiferente porque la cultura y los desarrollos que de ella se generen resultan afectando directamente las propuestas estéticas que desde las expresiones artísticas surgen de lo más humano de la sociedad.  

Por lo anterior, hablar de literatura siempre es hablar de sociedad y de la realidad donde se encuentra inmersa, por ello, en la actualidad pensar la literatura exige hablar de la relación entre elementos digitales y las nuevas formas narrativas (Estéticas) , entendiendo que el lector pasa a jugar un papel sumamente importante porque decide el cómo leer y las rutas de transformación del sentido que permite la conectividad a distintos elementos que proporciona la red. Es así, que frente a esta realidad me surge el siguiente interrogante ¿Cómo influye al nuevo lector la era digital?  Antes de realizar un acercamiento a este cuestionamiento  considero de vital importancia entender que :  “La verdad es que las obras maestras de la novela contemporánea dicen mucho más sobre el hombre y sobre la naturaleza que algunas graves  obras de filosofía, historia y crítica”.Émile Zola (citado por Campuzano, 2017)

 Desde esta linea de pensamiento sugerida por Zola se entiende que  literatura tiene la posibilidad, como ningún otro campo del saber, de entender al ser humano en todos los aspectos que lo componen. Por ello, al hablar de un elemento que transforma las concepciones de realidad de los individuos es imposible no pensarla desde una perspectiva literaria que permita entablar un diálogo real entre lo humano, la creación y los elementos transmedia  para visualizar el mundo de los nuevos lectores en los no lugares que se construyen en en relación con lo real y lo virtual donde “depositando nuestra memoria, nuestras experiencias cotidianas, nuestras  emociones y nuestra imagen” (Carr, 2011, p. 238).

En la virtualidad cada uno va dejando una huella, un espacio propio que converge con la riqueza del compartir con el otro, es así, que la lectura se debe asumir como un proceso dinámico, cambiante y motivado por la pregunta. La virtualidad más allá de limitar los procesos de lectura como en muchos de los casos se cree, permite la apropiación de los “no lugares” en ellos existe la libertad, el placer estético, la creatividad y la transformación de las prácticas que han  castrado los proceso de lectura y escritura durante mucho tiempo.

 

Ahora bien, esta nueva forma de lectura  tiene una nuevas exigencias en  la creación y divulgación de las propuestas literarias, puesto que, nos enfrentamos a la rapidez, a lo instantáneo, al momento y a la posibilidad de  manejar con un clic si queremos o no continuar con la lectura, por ello, aquellos que deciden construir nuevas propuestas narrativas desde lo digital deben pensarse en un nuevo tipo de lector capaz de comprender múltiples campos de significación de manera simultanea. De este modo, el escritor debe ser a su vez un lector inmediato para así  renunciar a la escritura como eje central de la propuesta estética- poética y diversificar su creación con los distintos elementos que ofrece esta era digital.  Tal como lo indica Morales Sánchez (2018) 

La literatura digital ofrece al lector un conjunto de textos en los que la palabra, la lettera –base de la propia etimología del término– amplía sus horizontes hacia otros códigos visuales y sonoros, permitiendo  una experimentación no ligada únicamente a la construcción de un lenguaje especifico, sino, también técnica,  ligada al soware, al código máquina.(p.10)

Ahora usted lector, le sedo mi texto para que continúe con su construcción, para ello le sugiero la siguiente pregunta ¿ Cómo pensar la literatura desde la inmersión tecnológica de nuestra sociedad?. 

El único sobreviviente

   El único sobreviviente , literatura desde lo digital  Desde siempre  en la humanidad ha existido un deseo de demostrar que existe una  f...